Pienso en la muerte, ese momento en el que la persona amada pasa a otro plano, regresa a la fuente infinita de amor puro, ha cambiado y no estará mas disponible para ti en la forma que la conociste, sus abrazos, sus palabra, su mirada, ya no estarán para ti. En lo profundo de tu ser sabes que ahora está en su totalidad en ese lugar a donde todos volveremos, puedes sentir dentro de ti el impacto de su regreso, puedes sentir que esa persona ha hecho más profundo e inmenso ese lugar, el amor incondicional que allí reside es ahora más grande gracias a esa persona y tu lo puedes sentir dentro de ti.
Cierra los ojos y siente a esa persona en su esencia, siendo ahora parte de ti en su totalidad. Así como todos los seres de la tierra están en tu ser, así también todos los seres que regresan al amor son parte de ti. Lleva los recuerdos de la vida de esa persona en tu vida, a un lugar radiante, lleno de pureza, de colores, de brillo y honra su vida, sonríe ante sus sonrisas, sus experiencias, su brillo y alégrate porque vivió.
No se si hacer esto es humanamente posible, porque en nuestro estado humano estamos atados a esa persona en su humanidad, y sentimos su cambio como una pérdida porque pensamos que nos pertenecía. Pero cuando sentimos que esa persona ya hizo el cambio y regresó al amor más puro que existe para hacerlo más grande, entonces vemos la gracia de este momento y la gracia de su vida.
Soltemos en Ego, esa parte de nosotros que necesita a esa persona cerca y humana. Aceptemos el plan De Dios para ellos y para nosotros.
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