sábado, 15 de abril de 2023

Aceptar

Conozco ese sentimiento de tratar de sonreír, y por dentro estar llorando. Tus pupilas y tu piel están opacas, no hay brillo que mostrar. Esto cansa. Llega un momento en el que haces una pausa y dices no más, me cansé de fingir,  me cansé de actuar, me cansé de respirar para que la molestia y el dolor pasen. Me cansé de decirme a mí misma que estoy bien, que estoy tranquila. Ahora me doy cuenta que me siento inútil, que estoy lista para morir y en paz, nada me ata a esta vida, no me importa lo que otros piensen de mi, o digan de mi, ya estoy cansada de querer quedar bien siempre, esa idea solo ha estado en mi mente, porque sea como sea la gente va a pensar lo que ella quiera, según sus circunstancias y sus percepciones. He estado perdiendo el tiempo en hacer ese esfuerzo. Ahora yo misma me digo a mí misma como me siento, dejo de criticar los que está en mi cabeza, y acepto como pienso, acepto como me siento, y así es, está bien, me abrazo y sigo. Porque observar cómo pienso y lo que siento ya no me da rabia, ni pena, ni miedo, ya no me provoca dolor, ni sufrimiento. Así pienso, así me siento, así es.  

Dejo de presionarme a mí misma, dejo de poner adjetivos a mi vida que suenan bien para mí misma. Comienzo a sentir lo que realmente siento, sin vergüenza. Comienzo a decir lo que realmente pienso, sin vergüenza. Comienzo a hacer lo que realmente quiero, sin vergüenza. Y se siente alivio, se siente la ligereza de no cargar un peso grande y molesto. Se siente que se puede respirar con mayor profundidad. Se siente más silencio en la mente. No hay nada que corregir, no hay nada que cambiar, no hay nada que repensar, arreglar, convertir, mejorar. Así está, así es.

No hay arrepentimiento, no hay culpa, no hay tristeza. 

Se vive un día a la vez.