miércoles, 26 de octubre de 2022

Casa vacía

Observo como las personas que pasaron por mi vida se van, una por una, se van y se llevan lo que les pertenece, y solo dejan lo que a mí me pertenece.  Observo cómo me miran, con una sonrisa y se van agradecidas, y llenas de amor y de nuevas oportunidades de ser felices.  Me quedo con una sonrisa, les agradezco y les deseo que sean felices y encuentren lo que buscan en esta vida. 

Es una despedida ligera, sin pena, sin arrepentimientos, sin sufrimiento. es una despedida liberadora y que deja mi casa vacía, llena de luz y de espacio libre, limpia, en blanco. 

Ahora estoy acá, libre, ligera, esas personas llegaron a mi vida para llevarse algo que no me pertenecía, llegaron para ayudarme a despojarme de ropa que me pesaba, alguna estaba muy aferrada a mi cuerpo, por eso quitármela generó mucho dolor, pero tuve ayuda, y ahora ellos se la llevaron. No necesito recordar cómo lucia esa ropa en mí, de qué color era o de que material, era ropa que no me quedaba bien, que siempre me había generado molestias,  ahora ya se la llevaron, y por eso estoy agradecida.

Este vacío no se siente, es ligero y profundo, no duele, no pesa, está listo para ser pintado, es momento de pintar esta casa con los colores que quiera, con las formas que quiera, es momento de imaginar, y crear la casa de mis sueños, y dejar espacios para que la gente que venga a partir de ahora se siente, se acomode, y pinte conmigo.