domingo, 3 de julio de 2022

Descargar

Descargar las emociones que están instaladas en tu mente. 

Todas las emociones se encuentran en la mente, siempre nacen después de una imagen, puede ser una imagen antigua o una nueva. Siempre una imagen está coloreada por una emoción, y automáticamente la mente la guarda como si le perteneciera, como si fuera valiosa, como si necesitara usarla en otro momento.  Entonces, la mente acumula y acumula emociones, parece que las creara a cada instante, pero en realidad las tiene guardadas y las saca cada vez que una imagen parecida a la que esa emoción se relaciona ocurre en la mente. Entonces el cuerpo se siente abrumado por esa emoción, y comienza a sentir, la emoción se convierte en sentimiento en el cuerpo. Cuando es una emoción de baja vibración entonces la energía de la emoción hace que nuestro cuerpo se sienta incómodo, adolorido, pesado, lento, irritable, nuestra mente se llena de la emoción y no puede ver nada más, solo imágenes relacionadas con esa emoción, lo cual hace que le vibración de esa emoción sea más fuerte, y ocupe más y más espacio en el cuerpo. 

Contemplando la naturaleza, me di cuenta que todos sus elementos están siempre presentes, y más aún están disponibles, siempre lo han estado y lo van a estar.  La tierra, el viento, el agua, los árboles, cada elemento existe, también, para nosotros. Cuando aprendemos que la tierra nos sostiene, que el agua nos limpia, que el aire nos acompaña, que los árboles nos contemplan, ese día entendemos que podemos contar con ellos para entregar las emociones que has estado acumulando sin sentido. Si amorosamente tienes la intensión de quedarte vacío, de renovarte cada instante, todos los elementos de la naturaleza estarán soportándote, ayudándote en esa tarea. Lo único que tienes que hacer es pedirle, al elemento que elijas al que tengas más cerca, que reciba esa emoción que quieres entregar, y la trasforme en su propio elemento, en naturaleza, en vida.  Estarás regalando vida para hacer crecer la vida. 

Amorosamente pídele a la naturaleza que reciba a través de tus pies, o de tus manos o de tu cuerpo entero, esa emoción de baja vibración que te está haciendo tan pesado, y la convierta en vida, en más agua, en más tierra, en más viento. La naturaleza tiene la capacidad de transformar lo que toca, porque siempre está vacía de mente, solo está llena de su propia esencia, y está presente para acoger nuestros rezos.

Cierra los ojos y siente en tu piel la presencia de un elemento, respira profundamente, y pídele que reciba esa emoción y la transforme.  Observa cómo esa emoción sale de tu cuerpo hacia el elemento de la naturaleza que has elegido, respira y continúa entregando esa emoción hasta que sientas ligereza en tu cuerpo,  y sientas que esa emoción ya no está presente en ti.  Ahora, agradece profundamente a la naturaleza por acoger tu rezo, por recibir esa emoción, por transformarla. Y siente la presencia de los elementos de la naturaleza cada instante, siempre.