sábado, 17 de agosto de 2019

Lágrimas

Tienes cuarenta y algo…y tu vida está en tus manos, tu vida está dentro de ti, tu vida está pasando, tus elecciones se muestran ante tus ojos, tus creaciones te sobrepasan, estas en este momento frente a tus ojos, a dónde te llevaron tus deseos? A dónde te llevaron tus sueños? A dónde querías ir? Sí, a donde necesitabas ir, donde necesitabas estar. Mi corazón se ha llenado de lágrimas, y mis ojos están listos para soltarlas. Sonrío, agradeciendo donde estoy, porque yo me lleve aquí, mi alma me guió hasta este momento, hasta este lugar, de emociones profundas, este lugar de libertad, sí, libertad de elegir mis experiencias y de aceptar la guía de mi alma. Sí, hay dolor, lo siento, le sonrío, lo abrazo, lo agradezco. Sí, sentí mucho dolor, me permití sentirlo, me expuse a sentirlo, me expuse a esa experiencia de sentir dolor profundo, y le sonrío. Cada paso me acerca al amor, al amor propio, a amarme, a aceptarme, a adorarme, a respetarme. Sí, hay lagrimas, que limpian, que limpian. 

Sí, hay lágrimas y hay dolor, y hay tristeza, y hay rabia. Nadie a quien reclamar, nada que reclamar. Miro la puesta de sol, miro al sol, miro la naturaleza, que ocurre cada segundo, que hace para lo que fue creada. El sol se oculta ante mi mirada asombrada, asombrada por la belleza y perfección de la naturaleza, por el silencio y calma de este momento, el sol se oculta de nuestra vista, pero el sol siempre brilla, siempre está, como nuestros corazones, como mi corazón, que nunca ha dejado de latir, sí, desde el día que elegí volver o que debí volver, hasta hoy, nunca se cansó. Lloré y lloro ahora cuando escribo. Sí, mi corazón aun está lleno de lágrimas, y listo para soltarlas. La naturaleza es perfecta, sí, pero la perfección es relativa, relativa a lo que eres, yo siempre soy perfecta, siempre, me lo crea o no, lo perciba o no. Mi corazón desde el día que comenzó a latir late perfectamente, al ritmo de mi ser, a mi ritmo, es perfecto para mi ser. Las experiencias nos sirven siempre, para limpiar, para limpiar nuestro corazón, para que cada vez escuchemos con más claridad nuestros latidos. 

Llora, sí, llora, para que estas lagrimas que se formaron por causa de las experiencias, limpien tu corazón, por eso lloramos de tristeza, de rabia, de alegría, siempre lloramos, siempre las lagrimas nos acompañan. Y nos alivian, se llevan el color de la experiencia, deja que las lagrimas se lleven el color, se lleven la emoción, y deja la experiencia pura y llena de lecciones, déjala en tu corazón, porque para eso ocurrió, para que la recuerdes como es, sin emociones que la deformen. Llora, siempre llora.