Experimentar la conexión profunda con otra persona te hace sentir que todos somos lo mismo, estamos formados de las mismas partículas, y existimos en diferentes planos de consciencia.
Los planos de consciencia se diferencian por su vibración, por la vibración de las partículas que ahí habitan. Y entonces, las partículas que habitan en un mismo plano se conectan, por atracción, por afinidad, se atraen, se funden. Y esa es la sensación que tenemos cuando conectamos con alguien.
Desde que la ves, su presencia se siente familiar, al mirarla a los ojos se siente estabilidad y paz, puedes mirarla a los ojos eternamente.
Cuando la tocas tus manos se hunden en su piel, puedes tocarla eternamente.
Cuando la hueles, no sientes olor, como si te olieras a ti mismo.
Cuando hablas con ella tu corazón se abre y se expande, y tu voz se vuelve suave, pausada y armoniosa, y tu atención se centra en su voz, y el mundo alrededor desaparece, solo escuchas su voz, solo escuchas tu voz, puedes hablar y escuchar eternamente.
Cuando saboreas su sabor, se siente calidez y ternura, puedes besarla eternamente.
Cuando están juntos en silencio, sientes que todo está completo, no hace falta nada, no hace falta hablar, no hace falta moverse, todo se expande y todo te sostiene.
Cuando no están juntos, se piensan, se sienten.