Pasa muy pocas veces en la vida, cuando descubres un sentimiento que no puedes explicar, descubres que vive en una dimensión profunda e infinita que trasciende lo físico. Un sentimiento que existe, acerca y une. Como un hilo que se mueve, se amolda pero nunca se rompe. Un sentimiento lleno solo de pureza y de verdad. Que no puedes pronunciar solo sentir y contemplar. Y solo agradeces con una sonrisa interna y eterna.
Y las lágrimas surgen del corazón, y llenan tus ojos, y caen por tus mejillas, y una sonrisa está dibujada en tu rostro. Y ese sentimiento que no tiene nombre te recorre el cuerpo, todo el cuerpo, te emociona, te produce admiración, te produce agradecimiento. Te admiras de lo maravillosa que es la vida, esta vida, tu vida. El regalo de la existencia, de existir en este cuerpo, que te permite sentir estos sentimientos tan inmensos, profundos, vastos, inagotables. El placer y dicha que sientes por esta fortuna.
Antes habías confundido este sentimiento, le habías puesto nombres de emociones, aquellas que conocías o pensabas conocer, habías usado tu mente para catalogar este sentimiento y tu mente había suprimido el movimiento que en tu cuerpo provocaba. Ahora lo comprendiste, ahora sabes que la pureza de ese sentimiento es lo que provocaba esas sensaciones inexplicables e incontrolables, y el primero que lo supo fue tu cuerpo, siempre lo supo, siempre se rindió, pero tu mente no lo entendía, y creaba historias y buscaba explicaciones, y justificaba sin razón alguna esos sentimientos.
Hoy ha sido un día muy especial, porque ha contenido ese instante de pureza plena, ese momento de hablar y escuchar con el corazón. Fue la primera vez que me rendí y mi corazón habló por mi boca y escuchó por mis oídos. Ahora se que siempre tuve ese instante, pero no lo viví, mi mente estaba siempre ahí, con sus miedos, expectativas, limitaciones, en guardia. Ahora se que mi mente finalmente se rindió, se hizo a un lado, no intervino, y en ese instante ese sentimiento pudo mostrarse tan puro y claro como siempre había sido.
Gracias.