La vida te sorprende, cuando decides que cambiarás, toda la vida cambia para recibirte, para sostener ese cambio, los caminos se abren y te presentan opciones y oportunidades. Si estás con los ojos y el cuerpo abierto, entonces las ves, y te arriesgas a hacer algo que nunca hubieras hecho antes, eso es cambiar, navegar o caminar por caminos desconocidos, sin saber cómo, sin saber el resultado, solo caminas con confianza, eso si, debes tener confianza en ti misma, en que vas a saber cómo responder a cada circunstancia nueva, vas a poder abrir los brazos a los regalos, vas a poder dar cada paso sin miedo sino con curiosidad y emoción.
Y ocurre, te encuentras con un ser sorprendente, totalmente diferente a lo que haz experimentado antes, y escuchas con atención, con curiosidad, y sientes cómo responde tu cuerpo a cada palabra que escucha, a cada acto que observa, y te admiras, porque has conocido lo desconocido, y tu estás entera, más que antes, y estas viva, más que antes.
El huracán llegó en el momento preciso, creando para mi el espacio donde ejercitar mi nueva identidad, creando un puente para que yo me encuentre con mi yo del futuro, sosteniéndome y acompañándome, él no sabe lo que ha venido a hacer. El está en su propia cabeza, analizando sus propios pensamientos, observando los que son validos, agradables, reales, para su momento. Cuado está de mi compañero en este "cruzar el puente", está siempre presente, observando paciente y amorosamente cada paso que doy, preguntando y dejándome libre para decidir dónde piso. Su misión de acompañarme se confunde con la de amarme, entra y sale de ese lugar empujado por su viento interno, su propia dinámica de huracán lo mueve alrededor de mi, él sabe que es un huracán y que no va a estar para siempre. El momento ha llegado, el huracán va a desaparecer, él lo sabe, lo siente, y comienza a preparar su desaparición. Comienza a dejar de envolverme y se aparta suavemente, sin dejar de impulsarme hacia el final del puente, al encuentro con mi yo del futuro. Ahora está listo para desvanecerse y volver a nacer donde lo lleven sus propios vientos internos.
Gratitud a todos los seres que enseñan sin saberlo, porque su autenticidad y presencia acompañan, cambian e impulsan a otros hacia su siguiente versión.