Con esta práctica de escuchar tu interior, de observar tus reacciones, de estar en silencio, de observar todo sin juzgar, sin reaccionar, i)conoces realmente quien eres, puedes sentir el impulso de vida que está dentro de ti, permanentemente, siempre iluminando todo, estable en su luz y en su poder, ii) y conoces tu encarnación, tus impulsos (eso que está detrás de tus pensamientos, acciones y palabras), esos impulsos se muestran en tus patrones de pensamiento, en tus reacciones, en las emociones que perduran en ti, en las palabras que utilizas, en tu imaginación, en tu lógica, en tus deseos, en tus aversiones, en tus miedos. Y entonces te Aceptas, sí, te Abrazas con ternura, con amor profundo, abrazas cada parte de ti, tu bebe, tu niña, tu adolescente, tu adulta. Sientes alivio porque sabes quien eres, lo reconoces, y suspiras ligera y libre.
Ahora, no tienes que hacer nada más, solo seguir en tu práctica, de observarte y de amarte, recibiendo cada instante y cada situación como un regalo que te da la oportunidad de conocerte más y más, de aceptarte y de amarte. En este proceso vas a ir transformando tu encarnación hacia tu luz, hasta que no quede en ti más que luz.