viernes, 14 de julio de 2017

Yoga desde mi experiencia

14/07/17

1) Be still. Estar quieto para ser testigo de lo que pasa en nuestro cuerpo.

2) Las Asanas nos ponen en posturas donde podemos desbloquear todos nuestros Koshas*, por eso hay que entrar, estar y salir con consciencia, presencia, respiración calmada.

3) En meditación, ser testigo de lo que pasa dentro de nosotros, para poder sentir esa luz interior que siempre está allí.

4) En meditación esperar y ser testigo de como nuestra mente se calma, nuestro cuerpo funciona naturalmente, todos los Koshas funcionan solos y están quietos en balance, así podemos llegar a sentir nuestro ser, el Atman, que es la conexión con la consciencia divina, total universal.

5) En Asana, prestar atención y llevar la conciencia a esa parte o partes de nuestro cuerpo que dominan el Asana. Dejar que el cuerpo se ubique, se adueñe del Asana y así sane y se desbloquee. Que la mente no haga, ni proyecte sus miedos e inseguridades al cuerpo físico, que lo deje ser, que deje también que el cuerpo energético funcione en esa Asana.

6) Moverse con gracia, con delicadeza, suavemente, al salir y entrar de una Asana.

7) Mantener la respiración calmada y constante.

8) Aquietar la mente y el cuerpo para poder sentir/ser nuestro ser individual y luego el ser universal.


*Kosha: http://swamij.com/koshas.htm

jueves, 6 de julio de 2017

Práctica transformadora

06/07/17

Después de la clase me emocioné, no se si fueron los ajustes de Patrick o toda la práctica en sí, sentí mucho amor en la clase, amor incondicional, le agradecí, lo abracé y comencé a llorar, no paré de llorar por los siguientes 30 minutos, sentía que quería seguir abriendo mi corazón, con asanas como anahatasana, y lloraba, con llanto como no había tenido antes, no sentía cólera, ni pena, sino solo lloraba, como agradeciendo, como soltando, como sacando algo que estaba estancado, cerrado, bloqueado, fue una práctica que me llevó a desbloquear el área del pecho, del chakra del corazón. Quería abrirlo y abrirlo y luego lloraba. Y sola, hice anahatasana y luego pensé en arco completo y traté y pude estirar mis brazos, pude elevar mi cabeza del piso. Fue increíble porque era la primera vez que lo lograba. Traté por segunda vez y no pude volver a levantarme, traté por tercera vez y tampoco pude tanto como la primera vez, luego me calmé y tome una ducha.

La práctica de Yoga de ese día la había dedicado a un tema especial, y la respuesta se dio: amor incondicional.

Después de esa práctica comprendí por qué hacemos la práctica del Yoga: asana, cuerpo energético y mental. Para desbloquearnos. Para poder ser libres del sufrimiento que cargamos desde que nacemos y que vamos construyendo y guardando equivocadamente en nuestros Koshas y que cuando es muy fuerte, cuando no lo hemos limpiado ni una vez, entonces aparece en nuestro cuerpo físico, y es a través de el que también podemos curarlo, para eso se trabaja cada asana, para mover, abrir, desbloquear conscientemente cada chakra, partes donde se acumulan los sufrimientos. Mucho de los males son inconscientes o los tenemos guardados, y nos llevan a actuar de manera poco útil para nosotros y para el mundo. Y a veces cuando se desbloquea una parte, como el corazón, y se destapa el amor incondicional, puede curar, sanar, eliminar cualquier sufrimiento relacionado con ese amor, ese desbloqueo puede curar.